Aprende a pisar tacón

Somos las invisibles para la sociedad

Las que no valen, las que solo tienen tetas, cabello largo, maquillaje

Somos las guapas que solo usamos faldas

Las ardidas, las neuróticas

Las que buscan venganza con un brujo cuando no son amadas.

Somos las que solo valen una vez y las que ya han tenido relaciones sexuales ¡que se jodan! ¿por qué no se esperaron al matrimonio?

Somos las pendejas que se enamoran al primer beso,

Las que son emborrachadas en un bar o en una casa.

Somos las “damitas” las “señoritas”

-debemos aprender a pisar tacón- dicen las abuelitas

Somos las mal queridas, las que escribimos cartas a los pendejos que nos han dejado “bailadas”

Esos que se la pasan diciendo lo que nos comieron y hasta lo que no pudieron.

Porque bien dice mi madre -el hombre llega hasta donde la mujer quiere-.

Somos las amas de casa

Las que tardan horas para dejar todo limpio.

Somos las que se deben aguantar los “piropos” tan amables…

 

 

¡Aunque hoy no!

Hoy nos quitamos la cinta vieja y heredada de los ojos

La arrancamos y entonces…

Nos convertimos en las mujeres que valemos todo lo que queremos

Nos convertimos en las que tenemos relaciones sexuales y seguimos valiendo lo mismo.

Ahora somos las de cabello corto, las pelonas con mohicano,

Las de cabello verde, las de expansiones

Somos las que soltamos madrazos si nos persiguen en la calle.

Ahora somos las que cantamos, las que hacemos poesía,

Las que estudiamos y no para buscar marido

Somos la que usamos pantalones rotos, botas negras y alguna que otra pendejadita.

Somos las de tetas grandes o pequeñas pero que nos apreciamos,

Las que nos masturbamos a diario

Las que cumplimos con nuestras propias necesidades

Somos las mujeres visibles

Las que amamos nuestro cuerpo, nuestra vida

Somos las que peleamos por una vida plena.

 

-Fabiola C. Navarro-

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Desde la palabra

Desde la palabra y la poesía

en que emerges, te quiero.

Simiente que resiste en tiempo de sequía.

Te quiero.

Desde el alba en que las aves cantan

hasta  el anochecer cuando el cielo se viste de negro

yo te quiero.

Poeta de ojos grandes y  mirada serena.

Simiente que no aguardas,

que despiertas apenas con la brisa de un suspiro.

Raíces fuertes

que se alimentan de la tierra

y creces…

Floreces.

Sostén de tallos y hojas que caminan hacia el sol

Ay, yo te quiero, semilla, raíz o flor.

Caminante,

sin senderos, mapas, ni calendarios,

te quiero.

 

 

Te Escribo

 

Continúo escribiéndole a su sonrisa,
a cada parte de su cuerpo.
Verso tras verso sin tanto esfuerzo,
de él, esta tarde me declaro su poetisa.

De mi bolígrafo emana su aroma,
la textura del pelambre que rodea su boca,
veo como de a poco la tinta te describe.
Una vez más, mis letras no se limitan y te exhiben.

A mitad del texto, algo golpea sin previo aviso.
Realidad palpable, se venció nuestro fideicomiso,
mi libreta ya no recibe un nombre ajeno,
sino es el del barbón, mejor no lo almaceno.

Continúo escribiéndole, siempre escribiéndole a él.
A la forma de su torso, que en mi colchón dejó caer,
desconozco el día que en mis poesías ya no aparezca.
Pero cuando aquello ocurra, te diré amado mío…

Que he de despedirme sin inquietudes y dichosa.
Con un bolígrafo en la mano y un vino en la otra,
brindando y agradeciendo, pues tu adiós ese jueves de noche lluviosa
ha sido mi inspiración más estrepitosa.

 

  • Isabel Araujo

Una extraña madrugada

9:00 pm
Que asco me da caminar cuando llueve, sentir como si mis pies estuvieran descalzos, mojándose con toda el agua sucia. Las calles parecen ríos fogóticos y yo tengo agua entre los dedos, solo espero que no me salgan hongos.
Aunque también debo agradecer por la lluvia de todo el día, este lugar parecía olvidado por dios, la tierra comenzaba a quebrarse y ni una gota caía del cielo, pero hoy no, hoy fue la excepción, ha llovido tanto que comienza a esparcirse el olor a tierra mojada. Los bichitos comienzan a salir de la tierra y caminan todos hacia las casas buscando refugio. Me imagino que para ellos un día de lluvia es como un día de inundación ¡cuántas muertes debe de haber en ese día! En fin, hay una marcada sobrepoblación de hormigas, hay miles y miles de horribles cucarachas ¡qué horror! Hasta pronunciarlo me cuesta, pero también hay una enorme cantidad de horribles cuijas ¿ya las había mencionado antes? Supongo que si, esos animales parientes de las lagartijas, traslúcidas, asquerosas, que se comunican a través de un agudo canto, más asquerosas aún, esos animales andan por doquier, se trepan en la pared, se meten en donde sea, les encanta estar en lugares calientes y lo que las hace más horribles es la apariencia de su panza, además de desprender la cola cuando alguien las toca y ¡se regeneran! ¡no mueren! ¿cómo es eso posible? Son sumamente desagradables. Pienso que esto tal vez es una fobia, debería aplicarme aquella técnica conductista que aprendí en la escuela, un buen día lo haré. El asunto es que, ahora las cuijas están corriendo de un lado a otro, están trepando por todas las paredes secas y consiguen entrar en cualquier rinconcito que encuentran, en lo que va de la noche he ahuyentado a tres de ellas, aunque ya no lo hago con raid o con un encendedor, he encontrado una mujer solución, ahora se van más rápido y ya no regresan si pongo tantito gas pimienta, yo sé que suena cruel pero es la vida de ellas o es mi fobia.
1:00 am
Parece que hoy será una noche larga, la lluvia no cesa, las hormigas me invaden, hay cucarachas voladoras fuera de la casa, hace calor y no puedo abrir la ventana porque hay afuera dos viejas cuijas esperando el momento adecuado para invadir mi espacio. Fue un día cansado y quiero poder descansar, lo intento, cierro los ojos pero los abro inmediatamente al escuchar el canto de estos animales.
2:46 am
Por fin he conseguido dormir y en medio del silencio escucho algo muy cerca de mí. Despierto y una cuija está aproximándose ¡maldita sea! Las odio tanto, no sé por qué existe, no sé por qué son tan espantosas, tan rápidas. Sé que puedo correr o al menos levantarme de un salto, pero no lo hago, me quedo paralizada, yo sé que ellas son pequeñas, pero son rápidas y yo no. No puedo quitarme de la cama y en ese preciso momento se suelta del techo ¡se cae sobre mí! Pasa rozándome la frente y se queda atontada en las sábanas blancas, me observa la muy descarada, se ve atolondrada, aunque satisfecha por lo que ha logrado ¿qué hago? ¿cómo la tiro de la cama? Mientras pienso en una solución ella decide irse sola justo como llegó. Estoy demasiado traumada como para mover un dedo, me quedo acurrucada sintiendo algo así como una alergia en la frente, me rasco desenfrenadamente, no hay quien me pare y entonces me arde -eso me calma- me sangra un poco y ahora sé que ya no hay rastro de ese animal pasando por mi cara.
3:19 am
Cada vez que cierro los ojos escucho ese terrible canto por todos lados. Esta oscuro, la lluvia cesó, el clima es fresco, pero escucho un concierto dentro de mi habitación, tomo el teléfono para alumbrar y ¡hay cuijas por todos lados! No entiendo en qué momento consiguieron entrar, ni siquiera estuve dormida por una hora y ahora estoy infestada de lagartijas que cantan. Siento que voy a desmayarme, no sé a dónde ir, el techo esta lleno de ellas a donde corra se me caerá alguna. Están bajando poco a poco, cada una de ellas llega a mí. Están cayendo, lo hacen a propósito, saben que las detesto ¡perdón por echarles raid, perdón por prenderles fuego, perdón por ahuyentarlas con gas pimienta! ¡solo quiero que se vayan! Quiero despertar, pero parece no ser un sueño, se están cayendo todas sobre mi cama, me quedo inmóvil con las piernas tiesas, con las manos temblando y ellas aprovechan, se suben a mi cuerpo, lo recorren velozmente, cantan mientras se van a mi cuello, así es como se llaman, se reúnen en él, tengo un nido de cuijas, no puedo con ello, levanto los brazos tirando a las que se han acomodado y las llevo a mi cuello, ocurre lo mismo que con mi frente; me rasco como si pretendiera quitarme la piel, me araño, me desprendo la verruga que lleva años allí, me desangro, me quito el cabello, se me atora la piel en las uñas, se tiñe mi pijama…
Y entonces, en ese momento abro los ojos y no hay algo, no hay lluvia, no hay hormigas, no hay cucarachas y tampoco hay cuijas ni en el techo ni en la cama, todo parece estar tranquilo, lo único que hay es una pijama teñida de sangre tibia, un cuerpo quieto tumbado en la cama, mi cuerpo quieto y mojado, unas sábanas pintadas de rojo, mi cuerpo relajado, enfriándose, la madrugada espesa y a lo lejos el último canto de una cuija.

-Fabiola C. Navarro-

El recuerdo de algo

Ya empezaron a escribirse letras para una estructura que una vez brincó el miedo.
Un llanto apacible que no quedará estable por un tiempo.
Rimas que no quieren rimar y la soledad que tendrá cuando sus ladridos se callen aún más.
Ya empezaron a contarse los días y las horas, los recuerdos y las personas.
El momento que visualizaba tan lejano, da inicio con un primer asalto.
Despedida no le queda mal como un sobrenombre.
Y pauso, a menos de la mitad empiezo a pensar que el amanecer cambiará de lugar. El llanto lo acompañará. Y un fantasma que quedó de aquella primer noche en que la terraza se habitó, duda si también debe ir o si es mejor que no.
Las huellas de sus manos se quedaron plasmadas en la pared de mi cuerpo. por cierto, la botella de sidra aún la conservo.
El sentido de las lineas lo tiene quién ha visto parte de la ciudad desde la terraza. Particularmente el mejor lugar de la casa.
Son notorias para más de uno y confusas para muchos.
Llega un punto en que se volvió necesidad el desahogo.
La nostalgia se comprende y por el amor, existe más de una razón.
Duele no poder conservar la parte más importante de mí corazón.

 

  • Isabel Araujo

Invierno

La noche llega adelantada y sin aviso

Estampándose en mi rostro cual torrente

Las palabras susurradas me saben a nieve

Y en mi mirada se cristaliza el viento

La noche trae consigo una tormenta

Y de mis labios nace una luna que enaltece este norte invernal

 

— EmmeC

Comparación

Hace mucho que la cafeína no me hace ningún efecto.
Aprendí a quitarme el sueño con recuerdos.
Un café cargado y amargo de rutina,
como la de traerte siempre a mis poesías.

 

Sin rima, absurdas e hilarantes,
como extrañarte y maldecirte a cada instante.
Quiero algo más, té o un vino tinto.
Quiero dejar de mencionarte, antes de acostarme.

 

Mi amor por la cerveza evita que me embriague,
Tal cual mis letras no dejan de nombrarte.
A tu partida sólo el vodka me acompañó,
sin dejar huella, tu sonrisa no volvió.

 

De tanto mencionarte sin querer esta tarde,
mis ganas de beber no dejan de molestarme.
Con un trago en la mano y un cigarro en la otra,
me río de querer compararte hasta con el agua.

 

Mi soledad y yo, por ti brindaremos.
Ella promete quedarse, no como ese cabrón
Que al primer te amo corrió.
¡Salud! Pues beber como el amor, la misma mierda son.

  • Isabel Araujo

Ámate hoy, ámate siempre

Hoy ves al mundo de manera nueva

Las texturas que te diseñan han resaltado sus detalles

Y los colores se intensifican en tu mirada.

De entre tu sonrisa y el alba de la primavera nacen mándalas.

Hoy, los suspiros ya no gritan desespero

Y te atreves a abrir los ojos frente al espejo,

A ver las cicatrices de veintiún años de guerra.

Hoy dejas de rasguñarte con las uñas del odio.

Piensa en todos los lugares a los que tu cuerpo te ha llevado

Piensa en las aventuras y los viajes en tren,

Grandes aeropuertos y carreteras eternas.

Atardeceres en las montañas y amaneceres con arena,

Las risas que doblan y las sonrisas que enderezan.

Los gritos de libertad.

Piensa en tus logros y tus errores

Todas las sensaciones que te recuerdan que estás viva y que estás viviendo.

Piensa en la gente que has cruzado en uno o más caminos,

Dibujándote o borrándote sonrisas,

Resquebrajando y remendando tu corazón.

Siente el llanto sanando el dolor y el miedo

Por fin las huellas de tus dedos te reconocen cuando te tocan

Pasa tu mano por tu piel sin prejuicios.

Acaricia cada estría, cada marca

Todos los sellos postales que los años han grabado en ti.

No maldices más lo que la naturaleza te otorgó.

Hoy aprendes a escucharte.

Respira y suelta.

¡Qué bien se siente respirar sin lamentar!

Deja de intentar ser invisible

Ya no intentes hacerte menos en ningún sentido.

Recuerda que ninguna aprobación hacia tu cuerpo vale más que la tuya

Y hoy no hay nada más íntimo y hermoso que tú amándote a ti misma.

 

–EmmeC

Que la poesía sea memoria.

Somos pueblo y somos memoria,

como el maíz, el frijol y la calabaza:

memoria viva,

resistencia frente al despojo , la imposición y el olvido.

Memoria colectiva.

Coraje, dignidad y rebeldía.

Soy memoria y le escribo a la vida.

Le escribo a la tierra

¡Bendita madre que en los suelos estás!

Que la poesía no olvide la palabra, el dolor y la rabia

de quienes murieron buscando justicia,

la libertad perdida de los presos políticos.

Que no olvide el caminar cansado

de quien sigue buscando a desaparecidos,

a los pueblos que luchan,

a la gente que lucha,

a quien defiende la tierra que nos sostiene,

a quien defiende el agua

y el cantar de las aves a través de los bosques.

Que la poesía no olvide la palabra digna y rebelde,

la mirada ardiente

la valentía

los corazones en lucha.

Que la poesía sea memoria.

No sé decir adiós

Hace unos días te fuiste

Te fuiste inesperadamente

Sin un aviso, o una sospecha

Sin darme tiempo para decirte adiós

O por lo menos anticipar mi reacción

 

Me quedé sola

Temblando de cuerpo, de alma y mente

Arañándome la cabeza y la cara

En un intento desesperado de despertar

De esta pesadilla que no sé cómo escribir

 

Una y otra vez

Me pierdo en el más mínimo detalle que me ayude a no pensar en ti

Mantenerte resguardada en el inconsciente de mi memoria

En la galería de mi celular

Y trazada a lápiz en este cuaderno

 

Mis recuerdos tratan de engañar al corazón

La distancia trata de fingir una pausa en el tiempo

Mi estómago ya no sabe si se queja por hambre o tristeza

La realidad se esparce gélida por todo mi ser

Y las lágrimas se agotan mientras el dolor apenas crece

 

La mano que escribe tiembla

Como las palabras tartamudas de una dolorosa soledad

Mi cuerpo no está preparado para no volver a abrazarte

Mi mente claramente no lo estaba cuando me enteré

Y ahora solo entre letras me queda buscarte

 

–EmmeC

Cuerpos desnudos

Voy caminando sin las muy acostumbradas botas, no quiero cubrir mis pies con unas medias.

Desnudo a mis pies para caminar sobre el piso caliente

Me suelto el cabello y lo dejo seco, no quiero ponerme ni un químico más ¿y qué importa si se va a esponjar?

Me quito la pesada pintura de mis pestañas, evitaré la caída del resto

Raspo mis párpados para desprender el delineador negro, ya no quiero ver más a unos ojos falsos

Tomo una toalla para limpiarme el burgundy de mis labios, pues he dejado de reconocerlos con él cubriendo hasta la más diminuta grieta

Tiro de la cadena que llevo prendida al cuello, tan sólo es metal oxidando a mi piel.

Me quito el esmalte de las uñas, se ven mejor sin él aunque tengan un aspecto amarilloso.

Me pongo de pie

Me desabrocho el pantalón, me despojo de él de un jalón

Subo la delgada blusa por mis hombros, suavemente como si fuese un abrazo de despedida

Desabrocho mi sostén

Deslizo el bóxer por mis piernas.

Me pongo de pie, firme ante el espejo, como quien recibe un premio

Aplaudo a quien tengo frente a mi con los pies descalzos, con el cabello enmarañado y rizado

Aplaudo al cuerpo que tengo frente a mi mostrándose en todo su esplendor, sin un caparazón

Aplaudo y admiro al cuerpo desnudo, a mi figura delgada que no es mucho ni poco.

Agradezco y aprecio a las cortas piernas que me transportan.

Aplaudo, admiro y amo al cuerpo natural que tengo frente a mí

Sin pintura para disfrazar

Sin ropa para esconder

Sin materialismo

Sin estereotipos.

Me pongo de pie con este cuerpo tan maravilloso, con estas características inefables porque no hay alguien que me ame más, porque hoy es el día en el que me descubro y me cuido.

Gracias corazón.

Gracias cuerpo por soportar otro día más.

 

-Fabiola C. Navarro-

Fragmento de un 14 de Febrero

“La multitud, el ruido y mi ser, encontrados en la plaza central, desaparecieron por segundos al verte pasar, no podía ver nada más.
Ese caminado tan tuyo y los cabellos alborotados hacian un conjunto perfecto.
Tan perfecto como mi sentir, al verte por primera vez.
Amor a primera vista le atribuí.
La existencia de la casualidad y el porqué de un algo, el principio de un todo.
La fecha, el día y aproximadamente la hora, recuerdo como si recitara un verso.
No necesitaba saber tu nombre, sólo saberte completo.
Tú, tu alma, tu espíritu junto a tu hobby favorito.
De mi pensamiento no huiste tan fácil, aunque me repetía del diario que no volvería a verte; Treinta días después, los dos frente a frente.
Te amaba desde aquél instante, lo hice todo el tiempo que estuviste y más aún, la noche que sin decir adiós te fuiste.
Y así fue, como el primer catorce de febrero, luego de ti, en tortura se convirtió.
El segundo en un poema publicado se transformó.
Para el tercero, tu recuerdo apenas y apareció.
Hoy, la historia nunca contada se escribió; Con un nuevo amor, uno de cabellos juiciosos.

Intento de recuerdo causado con el propósito de cerrar un ciclo, con necesidad, con la misma fecha… justo un catorce de febrero.”

 

 

  • Isabel Araujo

Navega conmigo

Navego contra corriente
No logro alcanzar tu mano
La fuerza de las aguas crece en una noche alborotada
Pupilas dilatas y lluvia salada.

Confía en la resistencia de mi barco
No le temas al mar aunque no sepas nadar
Si tocara el piano en vez de navegar,
¿Ya podrías mi mano tomar?

Miles de historias intento contar
Para que rememores cuando tenga que zarpar
Navego en una fría taza de café
Tú decidiste andar a pie.

Te lo pido por favor, navega conmigo
Haz caso omiso del viento y del frío
Aunque no sepa navegar bien del todo
Ni manejar una bici tampoco.

Contigo caminar, correr, volar, no sólo navegar.
No importa si vamos rápido o lento.
Pero vayamos hacia el mismo lado
Al mismo tiempo.

 

  • Isabel Araujo

Mujeres

Soy mujer y me han robado, me han acosado en la calle, en mi propia casa. Los vecinos me han espiado, me han visto bañar, me han morboseado.
Soy mujer y camino todos los días con una gas lacrimógeno en las manos, me han insultado, “piropiado”.
Soy mujer y me han utilizado, me han ofrecido dinero a cambio de subirme a un coche, me han grabado mientras camino, me han mostrado el pene detrás de un camión, me han faltado el respeto.
Soy mujer y me han seguido por las noches, me han llamado puta por usar un short, por no querer acostarme con algún fulano, me han dicho mustia por no enviar fotos desnuda, por no mostrar los pechos, me han dicho lesbiana por pasar años sin novio, por pasar tanto tiempo con una amiga.
Soy mujer y me han amenazado, me han robado e intentado secuestrar, me gritan vulgaridades, me acosan en la calle, me acosan mis vecinos, mis supuestos conocidos, han roto mi ventana, me han encerrado en un cuarto y me han violado.
Soy mujer, soy estudiante, soy foránea y vivo sola. No soy una puta, no soy un objeto, no estoy buscando trabajo como para que me ofrezcan dinero, no pido ver un pene en la calle, no pido compañía como para que me sigan, no pido fotos de cuerpos desnudos pues mi cuerpo es mi templo y por eso no lo expongo. No pido que me griten asquerosidades, no quiero escuchar lo que les gustaría hacer con mi cuerpo porque soy mi única propietaria. No me gustan las drogas no me obliguen a ingerirlas, no me gusta emborracharme y si lo hago no es para que se acerquen e intenten besarme para después llevarme.
Soy mujer y tengo que ser respetada, yo no pedí que me desearan, no pedí que irrumpieran en mi privacidad, no pedí que me drogaran. No me gusta ser encerrada, no pedí que lo hicieran, no pedí esas asquerosas manos sobre mi cuerpo, no pedí ser violada.
Pues soy mujer que vive sola que camina sola, soy mujer y no me busqué todo lo que ha ocurrido pero tengo un estilo de vida, tengo que salir a la calle, no puedo esconderme en una casa y tampoco puedo salir acompañada.
Soy una mujer de 22 años, somos muchas mujeres, niñas, adolescentes, adultas, la edad es irrelevante. Somos mujeres y nos está llevando la chingada cada día, cada hora, cada paso que damos solas.

 

-Fabiola C. Navarro-

Carta a un cabrón

Hasta ahora nunca pensé en cómo sería verte otra vez

Veo tu brazo rodeándola y siento lástima por ella

Veo tu mirada sonreírme y siento asco

Me das asco

Frustración

Resentimiento


¡Maldito hijo de la chingada!

Nunca olvidaré como

sin tocarme, me despojaste de esa aura de inocencia bajo la cual aún me resguardaba

¿Y sabes cuál fue la peor parte?

Que fui yo la que caminó con vergüenza durante semanas

Que de tanto analizar la situación terminé sofocada en tus palabras

Con miedo de que la gente se enterara

temía ser criticada

No pude ser sincera con quienes debía

No quise agravar la situación

Ni el valor tuve para enfrentarla contigo antes de alejarme

Incluso permití que me abrazaras

con el deseo de que esa fuera la última vez


Te entregué mi confianza

Te compartí de mis risas

Acudí a ti como una alumna más

Te dejé conocerme en mi estado más delicado de metamorfosis

Me dirigí a ti como a un adulto al que se admira y se respeta

Y tú,

vestido con más años que el doble de mi edad

decidiste enseñarme una faceta de la realidad hasta entonces ignorada

Te tomaste la libertad de cruzar, sin más, una línea supuestamente prohibida

Y me estremezco de imaginar cuántas veces más la has cruzado


Te quise hacer tan pequeño alguna vez que de mi repertorio de pesadillas te borré

Te convertiste en las páginas arrancadas de mi historia

que por tantos años arrumbé al fondo de mi polvoriento armario

Y hoy que quise hacer limpieza reaparecieron ante mí como la herida eternamente ignorada

Pero

Está vez he decidido por fin dejarla cicatrizar

Reincorporar tus páginas

Y permitir que se complete ese capítulo

Ya sea que sane con mis palabras

o no,

Que sea este mi testimonio silencioso

que sea esto lo último que te escriba

Que sea

y que no lo arrumbe más


– EmmeC

Te deseo

A ti, como  las palabras que quiero rimar.
La inspiración llegó de momento.
Aunque sigo pensando que las palabras serían más fáciles,
si te tuviese a centímetros de mi cuerpo.

Mantengo mi petición y no la cambiaré.
Deseo poder tener mis dedos entre tu cabello.
Besarte la barbilla.
Abrazarte las costillas.

Te deseo
Las buenas noches, que es cuando te escribo.
A mi lado
Un verano o invierno completo.

Tener mi cuerpo agotado junto al tuyo cansado.
Después de demostrarte lo mucho que te he deseado.
Tantos kilómetros separados.
Versos escritos, borrados y unos más olvidados.

Tiempo después comprendí el significado del deseo.
Un verbo
Lo mismo que un anhelo,
Eres tú.

 

  • Isabel Araujo

 

 

El silencio de la madera al crujir

El conocido rechinido de la puerta principal al abrirse, seguido de un golpe, lo despertó. Se levantó de la cama muy alarmado y tomó su viejo bate de baseball. Se pegó contra la pared tratando de escuchar algún movimiento en la otra habitación. Ni un solo ruido. Con el cuerpo tenso, giró la perilla de la puerta y entró en la sala. Rápidamente corrió hacia el interruptor y encendió la luz, pero no vio nada.

– ¿Hay alguien ahí? –preguntó. Aunque al instante supo que había sido una pregunta muy estúpida.

Recorrió el lugar con paso sigiloso hasta llegar al otro pasillo donde esperaba encontrarse con la puerta abierta, pero se llevó una sorpresa al encontrarla completamente cerrada con la cadena y el seguro puestos. Buscó señales de forcejeo y nada; todo parecía estar en orden. No pudo evitar soltar un suspiro de alivio y una risa nerviosa al pensar en lo paranoico que estaba actuando. Regresó a la cama con el pensamiento de que seguramente había sido algún vecino.

A pesar de que se había convencido a sí mismo que no había sido nada, en su interior aún estaba alerta; no sabía qué era, pero tenía la sensación de que algo no se encontraba bien. Pasó un rato y sintió como el sueño comenzaba a apoderarse nuevamente de él. Ya había cerrado los ojos cuando desde el otro extremo de su habitación sonó la risa más fría que hubiera escuchado nunca. Abrió los ojos de par en par al instante, como si acabara de oír a la muerte en persona. El color abandonó su rostro por completo, dejándolo pálido como una hoja en blanco, y su respiración se entrecortó.

Después de una pausa que le pareció eterna, en la que no se atrevió a moverse ni un solo centímetro, la risa volvió a oírse, pero esta vez sonó acompañada de otra que parecía estar más cerca de él. Una nueva pausa y a continuación una tercera risa. Poco a poco, decenas de risas fueron abarcando el aire del cuarto; todas diferentes, pero igual de frías. Era como si un grupo de seres invisibles se hubiera reunido en su cuarto para burlarse de él. Se escondió bajo las sábanas, apretándolas fuertemente con los puños, y comenzó a llorar descontroladamente. Nunca, en toda su vida, había sentido tanta confusión como en ese momento, y mucho menos tanto terror.

– ¡¿Qué quieren de mí?! –Consiguió gritar con voz ahogada – ¡Largo!

Pero las risas no se fueron; es más, se oían cada vez más fuerte, como si se acercaran lentamente hacia su rostro. Entonces, la primera risa, la más fría y fuerte de todas, sonó justo en su oído derecho y penetró como un demonio hasta lo más profundo de su ser, desgarrándolo por dentro y arrebatándole de un golpe cualquier rastro de emoción positiva que pudiera alguna vez haber sentido. La sensación fue tan real y tangible que se armó del poco valor que le quedaba y se asomó afuera de la sábana. Al instante quedó paralizado al ver un rostro idéntico al suyo hasta en el más mínimo detalle, excepto por la mirada, la cual era tan obscura que parecía reflejar un vacío abismal.

Paralizado como estaba, sintió como cientos de uñas se le clavaban en todo el cuerpo y rasguñaban su piel hasta sangrar. Soltó aullidos de dolor, pero sus llantos fueron ensordecidos por las risas, las cuales, ahora veía, salían todas de la misma boca igual a la suya. Sus ojos se cegaron con lágrimas de miedo, y lo último que logró ver fue su viejo bate de baseball agitándose en el aire. Lo siguiente fue un golpe seco en la cabeza que le regaló una eternidad de asfixiante silencio.

— EmmeC

La primera versión de este cuento fue publicada en “El Secreto de la Simiente II”, 2014.

Mi nave K24

Volver a ser una niña para dormirme entre los brazos de papá, besar sólo a mi madre, hacer que mis muñecas sean las únicas que se enamoren, para volver a usar vestidos sin preocuparme si me veo bien o no. Jugar con niños sin pensar que algún día me pueden gustar.

Volver a ser una niña para ver películas de princesas y creer que todo es normal, para inventar nuevos juegos, crear una nave y llamarla K24, sin tener que sangrar cada mes para saber que he dejado de ser una niña.

Quiero tener 6 años para pasearme por todo el patio con las zapatillas de mamá y saber que sólo es un juego, que nunca tendré que usarlas. Volver a mi infancia cuando no existía la vanidad, cuando no me arreglaba para nadie más, cuando ni siquiera sabía lo que era amar.

Quiero volver a ser una niña, para no saber qué es real, para ignorar que la vida está un poco mal. Volver a ser una niña para ignorar que el mundo también se puede enfermar.

 

-Fabiola C. Navarro-

Puedo escuchar en el fondo nulos lamentos

los recuerdos oxidados que caen en gotas añoranza

Fragmentos de fotografías no tomadas

Frases dichas y no hechas

Suena el piano de la discordia

piano laguna del eterno tiempo olvidado

Me resigno a escribir sobre el papel estas palabras polvo

Dentro suena el marcapasos de las flores palpitantes en el pecho

Dejo mis pies descalzos

Suelto un parpadear en un vuelo invisible

 

El piano sigue

Todas las notas sueñan con el ayer

con un narrador que nos recuerde cada episodio

con un abrazo que se de en tiempo y forma

con un baile de media luna y tela suave

con otro latir de este corazón enramado

con un reloj de arena que sustituya los mares de angustia

 

-marianxhg

19 de cada mes

Vienes, me abrazas, me atrapas y está vez no te marchas.

Vienes, me amas y no sólo por un día, una semana o un mes como lo hacían los perversos.

Vienes, me dices que te quedas y efectivamente lo haces.

Vienes en tu mejor momento y conviertes el mío en el perfecto, me haces suspirar y de nuevo te amo.

Vienes con brazos y recuerdos de otra fulana, pero te sacudes y los dejas en la orilla para que se caigan.

Vienes con una hermosa canción, me la cantas al oído y rápidamente la descargo en mi reproductor, me haces el amor sin tocarme, me haces sentir plena y estable, cuando hacía años que no lo estaba. Me llenas la cabeza de recuerdos, me llenas la piel de caricias, me invades con tu música, con tu escándalo, con tus pinturas, con tu arte. Me das detalles y amo recibirlos.

Vienes con una carta en las manos, como la primera vez que llegaste con un graffiti bajo el suéter de la secundaria ¿lo recuerdas?

Vienes con los mejores besos, con el mejor amor, con unos años más encima pero vienes, con esa bella intención de quedarte.

Vienes y consigo enamorarte, me cambias , me haces bien, tú cambias, te vuelves romántico, dejas atrás toda la historia que te caracterizaba.

Vienes y te comparto lo que pasó, me sacas de una tremenda humillación, me haces sentir la mujer más hermosa.

Vienes y ahora me amas.

Vienes y está vez me dices que te quedas.

Vienes, hacemos planes, hacemos lo que imaginamos, escuchamos, comemos, bailamos, amamos, nos agitamos y descansamos, nos apoyamos, nos animamos.

Vienes y ahora eres todo.

Vienes, me llenas y te lleno.

Me amas y te amo.

Vienes para quedarte, pues yo quiero quedarme contigo y tú dime, ¿te quieres casar conmigo?

 

-Dedicado a Alejandro

Por: Fabiola C. Navarro-

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