El recuerdo de algo

Ya empezaron a escribirse letras para una estructura que una vez brincó el miedo.
Un llanto apacible que no quedará estable por un tiempo.
Rimas que no quieren rimar y la soledad que tendrá cuando sus ladridos se callen aún más.
Ya empezaron a contarse los días y las horas, los recuerdos y las personas.
El momento que visualizaba tan lejano, da inicio con un primer asalto.
Despedida no le queda mal como un sobrenombre.
Y pauso, a menos de la mitad empiezo a pensar que el amanecer cambiará de lugar. El llanto lo acompañará. Y un fantasma que quedó de aquella primer noche en que la terraza se habitó, duda si también debe ir o si es mejor que no.
Las huellas de sus manos se quedaron plasmadas en la pared de mi cuerpo. por cierto, la botella de sidra aún la conservo.
El sentido de las lineas lo tiene quién ha visto parte de la ciudad desde la terraza. Particularmente el mejor lugar de la casa.
Son notorias para más de uno y confusas para muchos.
Llega un punto en que se volvió necesidad el desahogo.
La nostalgia se comprende y por el amor, existe más de una razón.
Duele no poder conservar la parte más importante de mí corazón.

– Girasol Azul – I.A.
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Invierno

La noche llega adelantada y sin aviso

Estampándose en mi rostro cual torrente

Las palabras susurradas me saben a nieve

Y en mi mirada se cristaliza el viento

La noche trae consigo una tormenta

Y de mis labios nace una luna que enaltece este norte invernal

 

— EmmeC

Comparación

Hace mucho que la cafeína no me hace ningún efecto.
Aprendí a quitarme el sueño con recuerdos.
Un café cargado y amargo de rutina,
como la de traerte siempre a mis poesías.

 

Sin rima, absurdas e hilarantes,
como extrañarte y maldecirte a cada instante.
Quiero algo más, té o un vino tinto.
Quiero dejar de mencionarte, antes de acostarme.

 

Mi amor por la cerveza evita que me embriague,
Tal cual mis letras no dejan de nombrarte.
A tu partida sólo el vodka me acompañó,
sin dejar huella, tu sonrisa no volvió.

 

De tanto mencionarte sin querer esta tarde,
mis ganas de beber no dejan de molestarme.
Con un trago en la mano y un cigarro en la otra,
me río de querer compararte hasta con el agua.

 

Mi soledad y yo, por ti brindaremos.
Ella promete quedarse, no como ese cabrón
Que al primer te amo corrió.
¡Salud! Pues beber como el amor, la misma mierda son.

 

Girasol Azul – I.A.

Ámate hoy, ámate siempre

Hoy ves al mundo de manera nueva

Las texturas que te diseñan han resaltado sus detalles

Y los colores se intensifican en tu mirada.

De entre tu sonrisa y el alba de la primavera nacen mándalas.

Hoy, los suspiros ya no gritan desespero

Y te atreves a abrir los ojos frente al espejo,

A ver las cicatrices de veintiún años de guerra.

Hoy dejas de rasguñarte con las uñas del odio.

Piensa en todos los lugares a los que tu cuerpo te ha llevado

Piensa en las aventuras y los viajes en tren,

Grandes aeropuertos y carreteras eternas.

Atardeceres en las montañas y amaneceres con arena,

Las risas que doblan y las sonrisas que enderezan.

Los gritos de libertad.

Piensa en tus logros y tus errores

Todas las sensaciones que te recuerdan que estás viva y que estás viviendo.

Piensa en la gente que has cruzado en uno o más caminos,

Dibujándote o borrándote sonrisas,

Resquebrajando y remendando tu corazón.

Siente el llanto sanando el dolor y el miedo

Por fin las huellas de tus dedos te reconocen cuando te tocan

Pasa tu mano por tu piel sin prejuicios.

Acaricia cada estría, cada marca

Todos los sellos postales que los años han grabado en ti.

No maldices más lo que la naturaleza te otorgó.

Hoy aprendes a escucharte.

Respira y suelta.

¡Qué bien se siente respirar sin lamentar!

Deja de intentar ser invisible

Ya no intentes hacerte menos en ningún sentido.

Recuerda que ninguna aprobación hacia tu cuerpo vale más que la tuya

Y hoy no hay nada más íntimo y hermoso que tú amándote a ti misma.

 

–EmmeC

Que la poesía sea memoria.

Somos pueblo y somos memoria,

como el maíz, el frijol y la calabaza:

memoria viva,

resistencia frente al despojo , la imposición y el olvido.

Memoria colectiva.

Coraje, dignidad y rebeldía.

Soy memoria y le escribo a la vida.

Le escribo a la tierra

¡Bendita madre que en los suelos estás!

Que la poesía no olvide la palabra, el dolor y la rabia

de quienes murieron buscando justicia,

la libertad perdida de los presos políticos.

Que no olvide el caminar cansado

de quien sigue buscando a desaparecidos,

a los pueblos que luchan,

a la gente que lucha,

a quien defiende la tierra que nos sostiene,

a quien defiende el agua

y el cantar de las aves a través de los bosques.

Que la poesía no olvide la palabra digna y rebelde,

la mirada ardiente

la valentía

los corazones en lucha.

Que la poesía sea memoria.

No sé decir adiós

Hace unos días te fuiste

Te fuiste inesperadamente

Sin un aviso, o una sospecha

Sin darme tiempo para decirte adiós

O por lo menos anticipar mi reacción

 

Me quedé sola

Temblando de cuerpo, de alma y mente

Arañándome la cabeza y la cara

En un intento desesperado de despertar

De esta pesadilla que no sé cómo escribir

 

Una y otra vez

Me pierdo en el más mínimo detalle que me ayude a no pensar en ti

Mantenerte resguardada en el inconsciente de mi memoria

En la galería de mi celular

Y trazada a lápiz en este cuaderno

 

Mis recuerdos tratan de engañar al corazón

La distancia trata de fingir una pausa en el tiempo

Mi estómago ya no sabe si se queja por hambre o tristeza

La realidad se esparce gélida por todo mi ser

Y las lágrimas se agotan mientras el dolor apenas crece

 

La mano que escribe tiembla

Como las palabras tartamudas de una dolorosa soledad

Mi cuerpo no está preparado para no volver a abrazarte

Mi mente claramente no lo estaba cuando me enteré

Y ahora solo entre letras me queda buscarte

 

–EmmeC

Cuerpos desnudos

Voy caminando sin las muy acostumbradas botas, no quiero cubrir mis pies con unas medias.

Desnudo a mis pies para caminar sobre el piso caliente

Me suelto el cabello y lo dejo seco, no quiero ponerme ni un químico más ¿y qué importa si se va a esponjar?

Me quito la pesada pintura de mis pestañas, evitaré la caída del resto

Raspo mis párpados para desprender el delineador negro, ya no quiero ver más a unos ojos falsos

Tomo una toalla para limpiarme el burgundy de mis labios, pues he dejado de reconocerlos con él cubriendo hasta la más diminuta grieta

Tiro de la cadena que llevo prendida al cuello, tan sólo es metal oxidando a mi piel.

Me quito el esmalte de las uñas, se ven mejor sin él aunque tengan un aspecto amarilloso.

Me pongo de pie

Me desabrocho el pantalón, me despojo de él de un jalón

Subo la delgada blusa por mis hombros, suavemente como si fuese un abrazo de despedida

Desabrocho mi sostén

Deslizo el bóxer por mis piernas.

Me pongo de pie, firme ante el espejo, como quien recibe un premio

Aplaudo a quien tengo frente a mi con los pies descalzos, con el cabello enmarañado y rizado

Aplaudo al cuerpo que tengo frente a mi mostrándose en todo su esplendor, sin un caparazón

Aplaudo y admiro al cuerpo desnudo, a mi figura delgada que no es mucho ni poco.

Agradezco y aprecio a las cortas piernas que me transportan.

Aplaudo, admiro y amo al cuerpo natural que tengo frente a mí

Sin pintura para disfrazar

Sin ropa para esconder

Sin materialismo

Sin estereotipos.

Me pongo de pie con este cuerpo tan maravilloso, con estas características inefables porque no hay alguien que me ame más, porque hoy es el día en el que me descubro y me cuido.

Gracias corazón.

Gracias cuerpo por soportar otro día más.

 

-Fabiola C. Navarro-

Fragmento de un 14 de Febrero

“La multitud, el ruido y mi ser, encontrados en la plaza central, desaparecieron por segundos al verte pasar, no podía ver nada más.
Ese caminado tan tuyo y los cabellos alborotados hacian un conjunto perfecto.
Tan perfecto como mi sentir, al verte por primera vez.
Amor a primera vista le atribuí.
La existencia de la casualidad y el porqué de un algo, el principio de un todo.
La fecha, el día y aproximadamente la hora, recuerdo como si recitara un verso.
No necesitaba saber tu nombre, sólo saberte completo.
Tú, tu alma, tu espíritu junto a tu hobby favorito.
De mi pensamiento no huiste tan fácil, aunque me repetía del diario que no volvería a verte; Treinta días después, los dos frente a frente.
Te amaba desde aquél instante, lo hice todo el tiempo que estuviste y más aún, la noche que sin decir adiós te fuiste.
Y así fue, como el primer catorce de febrero, luego de ti, en tortura se convirtió.
El segundo en un poema publicado se transformó.
Para el tercero, tu recuerdo apenas y apareció.
Hoy, la historia nunca contada se escribió; Con un nuevo amor, uno de cabellos juiciosos.

Intento de recuerdo causado con el propósito de cerrar un ciclo, con necesidad, con la misma fecha… justo un catorce de febrero.”

 

 

  • Girasol Azul

Navega conmigo

Navego contra corriente
No logro alcanzar tu mano
La fuerza de las aguas crece en una noche alborotada
Pupilas dilatas y lluvia salada.

Confía en la resistencia de mi barco
No le temas al mar aunque no sepas nadar
Si tocara el piano en vez de navegar,
¿Ya podrías mi mano tomar?

Miles de historias intento contar
Para que rememores cuando tenga que zarpar
Navego en una fría taza de café
Tú decidiste andar a pie.

Te lo pido por favor, navega conmigo
Haz caso omiso del viento y del frío
Aunque no sepa navegar bien del todo
Ni manejar una bici tampoco.

Contigo caminar, correr, volar, no sólo navegar.
No importa si vamos rápido o lento.
Pero vayamos hacia el mismo lado
Al mismo tiempo.

 

  • Girasol Azul

Mujeres

Soy mujer y me han robado, me han acosado en la calle, en mi propia casa. Los vecinos me han espiado, me han visto bañar, me han morboseado.
Soy mujer y camino todos los días con una gas lacrimógeno en las manos, me han insultado, “piropiado”.
Soy mujer y me han utilizado, me han ofrecido dinero a cambio de subirme a un coche, me han grabado mientras camino, me han mostrado el pene detrás de un camión, me han faltado el respeto.
Soy mujer y me han seguido por las noches, me han llamado puta por usar un short, por no querer acostarme con algún fulano, me han dicho mustia por no enviar fotos desnuda, por no mostrar los pechos, me han dicho lesbiana por pasar años sin novio, por pasar tanto tiempo con una amiga.
Soy mujer y me han amenazado, me han robado e intentado secuestrar, me gritan vulgaridades, me acosan en la calle, me acosan mis vecinos, mis supuestos conocidos, han roto mi ventana, me han encerrado en un cuarto y me han violado.
Soy mujer, soy estudiante, soy foránea y vivo sola. No soy una puta, no soy un objeto, no estoy buscando trabajo como para que me ofrezcan dinero, no pido ver un pene en la calle, no pido compañía como para que me sigan, no pido fotos de cuerpos desnudos pues mi cuerpo es mi templo y por eso no lo expongo. No pido que me griten asquerosidades, no quiero escuchar lo que les gustaría hacer con mi cuerpo porque soy mi única propietaria. No me gustan las drogas no me obliguen a ingerirlas, no me gusta emborracharme y si lo hago no es para que se acerquen e intenten besarme para después llevarme.
Soy mujer y tengo que ser respetada, yo no pedí que me desearan, no pedí que irrumpieran en mi privacidad, no pedí que me drogaran. No me gusta ser encerrada, no pedí que lo hicieran, no pedí esas asquerosas manos sobre mi cuerpo, no pedí ser violada.
Pues soy mujer que vive sola que camina sola, soy mujer y no me busqué todo lo que ha ocurrido pero tengo un estilo de vida, tengo que salir a la calle, no puedo esconderme en una casa y tampoco puedo salir acompañada.
Soy una mujer de 22 años, somos muchas mujeres, niñas, adolescentes, adultas, la edad es irrelevante. Somos mujeres y nos está llevando la chingada cada día, cada hora, cada paso que damos solas.

 

-Fabiola C. Navarro-

Carta a un cabrón

Hasta ahora nunca pensé en cómo sería verte otra vez

Veo tu brazo rodeándola y siento lástima por ella

Veo tu mirada sonreírme y siento asco

Me das asco

Frustración

Resentimiento


¡Maldito hijo de la chingada!

Nunca olvidaré como

sin tocarme, me despojaste de esa aura de inocencia bajo la cual aún me resguardaba

¿Y sabes cuál fue la peor parte?

Que fui yo la que caminó con vergüenza durante semanas

Que de tanto analizar la situación terminé sofocada en tus palabras

Con miedo de que la gente se enterara

temía ser criticada

No pude ser sincera con quienes debía

No quise agravar la situación

Ni el valor tuve para enfrentarla contigo antes de alejarme

Incluso permití que me abrazaras

con el deseo de que esa fuera la última vez


Te entregué mi confianza

Te compartí de mis risas

Acudí a ti como una alumna más

Te dejé conocerme en mi estado más delicado de metamorfosis

Me dirigí a ti como a un adulto al que se admira y se respeta

Y tú,

vestido con más años que el doble de mi edad

decidiste enseñarme una faceta de la realidad hasta entonces ignorada

Te tomaste la libertad de cruzar, sin más, una línea supuestamente prohibida

Y me estremezco de imaginar cuántas veces más la has cruzado


Te quise hacer tan pequeño alguna vez que de mi repertorio de pesadillas te borré

Te convertiste en las páginas arrancadas de mi historia

que por tantos años arrumbé al fondo de mi polvoriento armario

Y hoy que quise hacer limpieza reaparecieron ante mí como la herida eternamente ignorada

Pero

Está vez he decidido por fin dejarla cicatrizar

Reincorporar tus páginas

Y permitir que se complete ese capítulo

Ya sea que sane con mis palabras

o no,

Que sea este mi testimonio silencioso

que sea esto lo último que te escriba

Que sea

y que no lo arrumbe más


– EmmeC

Te deseo

A ti, como  las palabras que quiero rimar.
La inspiración llegó de momento.
Aunque sigo pensando que las palabras serían más fáciles,
si te tuviese a centímetros de mi cuerpo.

Mantengo mi petición y no la cambiaré.
Deseo poder tener mis dedos entre tu cabello.
Besarte la barbilla.
Abrazarte las costillas.

Te deseo
Las buenas noches, que es cuando te escribo.
A mi lado
Un verano o invierno completo.

Tener mi cuerpo agotado junto al tuyo cansado.
Después de demostrarte lo mucho que te he deseado.
Tantos kilómetros separados.
Versos escritos, borrados y unos más olvidados.

Tiempo después comprendí el significado del deseo.
Un verbo
Lo mismo que un anhelo,
Eres tú.

  • Girasol Azul

 

 

El silencio de la madera al crujir

El conocido rechinido de la puerta principal al abrirse, seguido de un golpe, lo despertó. Se levantó de la cama muy alarmado y tomó su viejo bate de baseball. Se pegó contra la pared tratando de escuchar algún movimiento en la otra habitación. Ni un solo ruido. Con el cuerpo tenso, giró la perilla de la puerta y entró en la sala. Rápidamente corrió hacia el interruptor y encendió la luz, pero no vio nada.

– ¿Hay alguien ahí? –preguntó. Aunque al instante supo que había sido una pregunta muy estúpida.

Recorrió el lugar con paso sigiloso hasta llegar al otro pasillo donde esperaba encontrarse con la puerta abierta, pero se llevó una sorpresa al encontrarla completamente cerrada con la cadena y el seguro puestos. Buscó señales de forcejeo y nada; todo parecía estar en orden. No pudo evitar soltar un suspiro de alivio y una risa nerviosa al pensar en lo paranoico que estaba actuando. Regresó a la cama con el pensamiento de que seguramente había sido algún vecino.

A pesar de que se había convencido a sí mismo que no había sido nada, en su interior aún estaba alerta; no sabía qué era, pero tenía la sensación de que algo no se encontraba bien. Pasó un rato y sintió como el sueño comenzaba a apoderarse nuevamente de él. Ya había cerrado los ojos cuando desde el otro extremo de su habitación sonó la risa más fría que hubiera escuchado nunca. Abrió los ojos de par en par al instante, como si acabara de oír a la muerte en persona. El color abandonó su rostro por completo, dejándolo pálido como una hoja en blanco, y su respiración se entrecortó.

Después de una pausa que le pareció eterna, en la que no se atrevió a moverse ni un solo centímetro, la risa volvió a oírse, pero esta vez sonó acompañada de otra que parecía estar más cerca de él. Una nueva pausa y a continuación una tercera risa. Poco a poco, decenas de risas fueron abarcando el aire del cuarto; todas diferentes, pero igual de frías. Era como si un grupo de seres invisibles se hubiera reunido en su cuarto para burlarse de él. Se escondió bajo las sábanas, apretándolas fuertemente con los puños, y comenzó a llorar descontroladamente. Nunca, en toda su vida, había sentido tanta confusión como en ese momento, y mucho menos tanto terror.

– ¡¿Qué quieren de mí?! –Consiguió gritar con voz ahogada – ¡Largo!

Pero las risas no se fueron; es más, se oían cada vez más fuerte, como si se acercaran lentamente hacia su rostro. Entonces, la primera risa, la más fría y fuerte de todas, sonó justo en su oído derecho y penetró como un demonio hasta lo más profundo de su ser, desgarrándolo por dentro y arrebatándole de un golpe cualquier rastro de emoción positiva que pudiera alguna vez haber sentido. La sensación fue tan real y tangible que se armó del poco valor que le quedaba y se asomó afuera de la sábana. Al instante quedó paralizado al ver un rostro idéntico al suyo hasta en el más mínimo detalle, excepto por la mirada, la cual era tan obscura que parecía reflejar un vacío abismal.

Paralizado como estaba, sintió como cientos de uñas se le clavaban en todo el cuerpo y rasguñaban su piel hasta sangrar. Soltó aullidos de dolor, pero sus llantos fueron ensordecidos por las risas, las cuales, ahora veía, salían todas de la misma boca igual a la suya. Sus ojos se cegaron con lágrimas de miedo, y lo último que logró ver fue su viejo bate de baseball agitándose en el aire. Lo siguiente fue un golpe seco en la cabeza que le regaló una eternidad de asfixiante silencio.

— EmmeC

La primera versión de este cuento fue publicada en “El Secreto de la Simiente II”, 2014.

Mi nave K24

Volver a ser una niña para dormirme entre los brazos de papá, besar sólo a mi madre, hacer que mis muñecas sean las únicas que se enamoren, para volver a usar vestidos sin preocuparme si me veo bien o no. Jugar con niños sin pensar que algún día me pueden gustar.

Volver a ser una niña para ver películas de princesas y creer que todo es normal, para inventar nuevos juegos, crear una nave y llamarla K24, sin tener que sangrar cada mes para saber que he dejado de ser una niña.

Quiero tener 6 años para pasearme por todo el patio con las zapatillas de mamá y saber que sólo es un juego, que nunca tendré que usarlas. Volver a mi infancia cuando no existía la vanidad, cuando no me arreglaba para nadie más, cuando ni siquiera sabía lo que era amar.

Quiero volver a ser una niña, para no saber qué es real, para ignorar que la vida está un poco mal. Volver a ser una niña para ignorar que el mundo también se puede enfermar.

 

-Fabiola C. Navarro-

Puedo escuchar en el fondo nulos lamentos

los recuerdos oxidados que caen en gotas añoranza

Fragmentos de fotografías no tomadas

Frases dichas y no hechas

Suena el piano de la discordia

piano laguna del eterno tiempo olvidado

Me resigno a escribir sobre el papel estas palabras polvo

Dentro suena el marcapasos de las flores palpitantes en el pecho

Dejo mis pies descalzos

Suelto un parpadear en un vuelo invisible

 

El piano sigue

Todas las notas sueñan con el ayer

con un narrador que nos recuerde cada episodio

con un abrazo que se de en tiempo y forma

con un baile de media luna y tela suave

con otro latir de este corazón enramado

con un reloj de arena que sustituya los mares de angustia

 

-marianxhg

19 de cada mes

Vienes, me abrazas, me atrapas y está vez no te marchas.

Vienes, me amas y no sólo por un día, una semana o un mes como lo hacían los perversos.

Vienes, me dices que te quedas y efectivamente lo haces.

Vienes en tu mejor momento y conviertes el mío en el perfecto, me haces suspirar y de nuevo te amo.

Vienes con brazos y recuerdos de otra fulana, pero te sacudes y los dejas en la orilla para que se caigan.

Vienes con una hermosa canción, me la cantas al oído y rápidamente la descargo en mi reproductor, me haces el amor sin tocarme, me haces sentir plena y estable, cuando hacía años que no lo estaba. Me llenas la cabeza de recuerdos, me llenas la piel de caricias, me invades con tu música, con tu escándalo, con tus pinturas, con tu arte. Me das detalles y amo recibirlos.

Vienes con una carta en las manos, como la primera vez que llegaste con un graffiti bajo el suéter de la secundaria ¿lo recuerdas?

Vienes con los mejores besos, con el mejor amor, con unos años más encima pero vienes, con esa bella intención de quedarte.

Vienes y consigo enamorarte, me cambias , me haces bien, tú cambias, te vuelves romántico, dejas atrás toda la historia que te caracterizaba.

Vienes y te comparto lo que pasó, me sacas de una tremenda humillación, me haces sentir la mujer más hermosa.

Vienes y ahora me amas.

Vienes y está vez me dices que te quedas.

Vienes, hacemos planes, hacemos lo que imaginamos, escuchamos, comemos, bailamos, amamos, nos agitamos y descansamos, nos apoyamos, nos animamos.

Vienes y ahora eres todo.

Vienes, me llenas y te lleno.

Me amas y te amo.

Vienes para quedarte, pues yo quiero quedarme contigo y tú dime, ¿te quieres casar conmigo?

 

-Dedicado a Alejandro

Por: Fabiola C. Navarro-

Tierra Madre

Cómo decir, Madre Tierra, que te amamos si olvidamos que de ti venimos,
si no sé escuchar tu sufrimiento,
si solo apareces cuando nos hablas
y recordamos tu grandeza, lo pequeños que somos ante ti.
Madre Tierra:
Tengo el color de tu piel desnuda
y mis manos deberían sentirte
no sólo tocarte sino escucharte
platicar, dialogar.
Acostarnos piel a piel y aun, siendo andante, sobre ti, enraizarme y quedarme así nomás…
Saber que te duele, por qué lloras, por qué estas triste, por qué agonizas
Hacer como si no supiese; aunque lo sepa y hacernos ciegos.
Dejar que todo pase, que todo te pase, que todo nos pase.

Madre tierra, cómo decir que te respeto, si con mis actos te apuñalo las sienes.
Cómo proclamar que te cuido si a todas horas contribuyo a tu masacre.
Ahora tus venas corren alteradas, envenenadas, escasas, a veces, inundadas.
Tus suelos fértiles ahora agrietados, compactos, sin vida.
Rechazamos tu amor:
el alimento del cuerpo y el alma que nos das en cada día.
Tus minerales, semillas, arrebatadas a tus guardianes, en manos de un gigante que quiere vender la vida.
Sé qué lloras desconsolada, desesperada.
Y te empapas de lagrimas…
Quizá ahora empezamos a escucharte.

Y te advierto avergonzada, humillada despojada de tu ropa verde.
Desnuda yaces ahora: lastimada, envenenada, decepcionada.
Con el signo de precio por doquier: vendida, ofertada, despreciada, negada.
Te encuentro cautiva,
gobernada, saqueada.
Y no puedo sino, tener el deseo de sanarte, de curar tus heridas.
Unirme a quienes te escuchan, a quienes te entienden y defienden.
A los guardianes de tu vida, que le les han quitado tanto.
Ahora sé que puedo escucharte
ahora sé que necesitas sacudir tus miedos
Y sacudir los míos, reconocerme, volver a ti.
Respetar, amar la vida.
Tiemblas, lloras, erupcionas
y sabemos que diminutos somos ante ti,
que no te poseemos, qué es imposible hacerlo.
Te haces escuchar…
Voy a escucharte.
– Carla Gómez Alfaro.

Tu subjetivo olor a manzanas

Tu nombre me sabe a café amargo, al mal del cien años. Ya tus dedos se sienten como jeringas de vitaminas, de esas que te dejan la pierna entumecida.

Ahora es cuando me encantaría tener un golpe en la cabeza,el cráneo fracturado o sufrir de amnesia, darte un tiro en el pecho, tirarte al vacío o quemarte vivo, lo que sea para enviarte al lado jodido, pues estoy cansada de tenerte como sombra, de sentir tu aroma de aquí a dos cuadras, nombrarte por las noches como si fueses un ritual, como si fueras a llegar, y aunque hace tiempo no te veo te mantengo en la cabeza como una fotografía.

Te busco y no te encuentro, te olvido un día y ese día te esfumas, desapareces o te entierras tú mismo. Te fuiste de mis días pero tu olor a manzanas se quedó conmigo, ya ni siquiera puedo ver una sin tener que llevármela a la nariz y descubrir por qué olías así, pienso que tal vez era un fino shampoo o el muse que usabas para tus rizos, tus malditos y perfectos rizos, pero aguarda, creo que me estoy explayando, puede ser que en unos minutos más comience a recordarte, como si no bastara con hacerlo una vez por día, como si aparte de eso, describirte fuera necesario, es mejor que lo dejemos en el anonimato.

Ahora bien, me encuentro con este cuaderno, con la canción que alguna vez sonó en tu amplificador, con la púa que metiste en mis bolsillos, me encuentro con las mismas ganas de querer buscarte, con el deseo de mandarte al carajo, de borrarte, de tirarte a la basura como lo hice con la flor que me regalaste.

De nuevo comienzo a sentir el sabor a amargo en mi boca, se aproxima mi desdén, mi enfado y rechazo, se acerca la estupidez.

Un momento más y te hablo.

Un momento más y te busco.

Un minuto más y me voy al carajo.

 

-Fabiola C. Navarro-

¿Qué es esto que siento?

He vaciado cada diccionario a mi alcance.
No entiendo el revoltijo de mi pecho.
La madrugada es tan corta si continúo pensando.
Es tan corta si continúo pensándote.

 

Ya no sé a quién pueda recurrir.
¿Qué métodos debo tomar?
La duda me asfixia tan lento.
Ahora el revoltijo ya no es en el pecho.

 

¿Qué es esto que siento?
Cuando su voz en el oído tengo.
¿Qué significa la falta de respiración,
cuando aquella tipa le coqueteó?

 

¿Por qué he soñado con él?
¿Con qué derecho lo dejé?
Alguien podría responder a mi pregunta…
¿Por qué siento que si no vuelvo a verlo, moriré?
No hallé respuesta alguna.
La intriga se hace cada vez más grande.
Terminé de escribir el primer poema para él.
Pronuncié “pendeja”, bajé la vista con algo de pena aunque no había nadie.

 

 

Siempre supe lo que es.

 

El shot que la dejó caer

Ya no ríe, ya no habla, ya no canta. Le ha contado a la pareja y él enfurecido le ha dicho que todo fue su culpa, por ser tan tolerante. Las amigas la han abrazado, diciendo que no es la culpable, que fue un mal día, que ella no sabía lo que pasaría, que ella es buena persona y trata de ayudar a los demás. Su madre, se ha enfadado con aquel fulano, se ha frustrado por tener a su hija viviendo sola. Y es que no es la primera experiencia, ya ha tenido otra, finge no importarle, finge haberlo superarlo, pero su mente, su alma y cuerpo no lo manda por la borda, se van poniendo negros, se van asqueando los cuerpos y se refleja en sus manos temblorosas, en sus ojos rojos, en la enfermedad para somatizar.

Ella ya no canta, ya no ríe, ya no baila. Se ha guardado la desdicha junto con el inmenso dolor que siente en la espalda, producto del pésimo colchón, del día que nunca despertó.

Se le está acabado la ilusión, las ganas de tomarse un shot y es que así fue como todo sucedió, cómo es que algo tan chido terminó en una confusión, en una situación sin aparente escape, en algo que está cambiando su perfecta vida. Si bien es cierto que la primera vez la cambió, casi muere de dolor, pero el cerebro humano es tan maravilloso que simplemente lo evadió, se desechó de aquel evento, del recuerdo que causaba tanto dolor y cuando ella estaba mejor, viene el fulano, la atrapa, viene y la acecha, la forza, la toca, la besa y le deja el cuerpo oliendo a alcohol. Él termina con lo que antes era una diversión. Termina con su vida llena de amor, con la libertad de su mente y cuerpo. Ahora, ya no ríe, ya no habla, no canta, no baila, ahora ya no ama, ya no es libre, pues se siente usada, se siente forzada, ella ha sido violentada.

 

-Fabiola C. Navarro-

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