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El prólogo de la historia

Fue aquel abrazo cálido
Donde sentí tu corazón junto al mío
Latiendo sin compás
Sin apresurarse a la homogeneidad de un sentimiento
Sin especular un corazón eterno
Sin apresurarnos
a sacrificarnos al vacío

Fuimos
Dos cuerpos inertes alejados sin distancia
Dos almas esfumadas
ciegas
jamás combinadas

Seremos
Volcán o montaña
Dos miradas que se funden
Dos caricias que emanan
Una sonrisa olvidada

Ceniza
Fuego
Esperanza
Cielo

Dos vuelos inciertos que en un segundo preciso cruzan los pequeños y falsos destinos de un volátil sentimiento.

-kotom

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